Hay lugares en Argentina que, más allá del clima y la geografía, cuentan con ese ingrediente que los hace especiales. Que tengan encanto, que se coma rico, que haya actividades para distintos gustos. Lugares que se pueden visitar muchas veces. En mi caso, para volver necesito haber encontrado el núcleo de ese lugar. En Barreal, ese núcleo en el que me siento bien, cómoda, relajada, donde todo está bien, es «Paso de los Patos». Las personas, la vista, el entorno, los detalles, las sábanas. La posada es el núcleo de mi memoria de Barreal. Y por eso sé que voy a volver.